Con la intención de obtener una textura maleable y suave para trabajar, el caucho crudo sufre un proceso de demolición que asegura de que, posteriormente, la solución fluirá correctamente.
Una variedad de polvos se agregan a la goma para darle las propiedades de fuerza, color y curado. El compuesto de goma se coloca en un tanque con disolvente y petrolium en remojo. Luego de varias horas el resultado es una masa pegajosa.
El compuesto de caucho se calienta y es extruído a través de un orificio a presión. Este proceso forma una barra que se corta en pastillas denominados “pellets”.